miércoles, 15 de abril de 2015

Poniendo el blog al dia, y algo más acerca de Kath

   Estoy armando este blog de a poco. Así que cada vez voy a poner cosas nuevas, sobre todo en el diseño del fondo (El primero no me gustó cómo quedó, así que le hice unos arreglitos).

   Este es el dibujo original que hice para un catálogo de ilustradores latinos:


   Voy a poner secciones en dónde voy a hablar de mis novelas y de mis personajes (Todo con calma). Por mientras les dejo un extracto de mi novela Kath y los fantasmas de la mansión Hesbaye , que personalmente es la que más me gusta; cuando Kath y Simon se conocen:

" Al llegar a la habitación contigua al gran salón, el fantasma hizo una pausa para alentarse, “respiró” profundamente y con no muchas ganas atravesó la gruesa pared. Lentamente cruzó el salón ante la mirada atónita de Katharine. Sus pies flotaban por los aires y su cadavérico rostro expresaba la pena y el sufrimiento más sobrehumano que se pueda representar. Su lenta y angustiosa marcha deprimía y asustaba a cualquiera, y de esta manera cruzó la habitación en sentido norte a sur, con su mirada fija y sin haber volteado ni un centímetro a observar a la asombrada muchacha, quien no podía creer lo que sus ojos veían. Y así como el espíritu surgió de la nada, desapareció en la oscuridad de la noche.
Kath no lo podía creer. Realmente lo que había visto era un fantasma de verdad. Lo que David y los chicos habían dicho era cierto. Realmente habían fantasmas en la casa Hesbaye. Aunque este no se parecía en nada a cómo lo habían descrito los muchachos. Hubo un instante en que la chica quedó en blanco. Luego de eso, mil ideas repercutieron por su cabeza hasta que finalmente una de ellas sobrepasó al resto haciendo reaccionar a Kath.
-¡¡MALDITO FANTASMA!! ¡¡PORQUE DIABLOS AHORA VINO A APARECER!!- exclamó furiosa. Y diciendo esto se levantó del piso decidida a atrapar al espíritu. Buscó por todas partes una puerta que le permitiera llegar al lugar por donde había desaparecido el fantasma. La chica estaba exasperada. Sólo una cosa resonaba dentro de su cabeza: todo lo que ella estaba pasando era por culpa de ese estúpido fantasma que en vez de aparecérsele a Ed vino a asustarla a ella. Se podría decir que Kath llegaba a echar humito por las orejas, y era tanta la rabia que tenía que en ningún momento se había puesto a pensar que pretendía pedirle cuentas a un espíritu, a un fantasma. Pero aún así la muchacha partió tras él, dispuesta a cualquier cosa por salvar su honor. Quien la hubiera visto no la habría reconocido. Ya olvidaba que estaba metida en una casa que no conocía y que además estaba completamente a oscuras. Sin embargo, este último detalle le había sido de gran ayuda, ya que la oscuridad le permitía seguir el casi imperceptible resplandor que emitía el espíritu.
De esta manera la muchacha pudo seguir al espíritu hasta llegar finalmente a un húmedo y aún más oscuro subterráneo iluminado por unos extraños candelabros, los cuales sin estar encendidos iluminaban suavemente el lugar. El espíritu, quien ya había recuperado su figura normal, se acercó a una vieja y polvorienta silla, el único mueble que se encontraba en aquel lugar. Visiblemente hastiado por aquel trabajo que no le agradaba para nada, se aprestó a tomar asiento, pero no alcanzó a sentarse cuando se percató de aquella fina figura que le miraba furiosa desde la puerta del lugar.
-¡¡Tú!! ¡¡Ser astral de segunda!! ¡¡Esto lo vas a pagar muy caro!!- La muchacha entró a la habitación decididamente, hasta llegar frente a frente al espíritu. El fantasma aún no comprendía nada de lo que estaba sucediendo. Simplemente no podía salir de su asombro y menos aún emitir palabra alguna. Era imposible que algún ser vivo se hubiera atrevido a acercarse a un espíritu, menos si se trataba de la casa Hesbaye.
-¡¡Quién te has creído para venir a aparecerte a mí después de que ese estúpido de Edmundo estuvo aquí por más de una hora!!-
-¿Pe..rdón?- balbuceó el fantasma.
-¡¿Acaso no tenías otra forma más decente para asustar que recorrer una habitación con pinta de recién estar levantado?!-
-¿Pinta de qué...?-
-¡¡Claro!! ¡¡Para qué más!! ¡¡Esta casa está llena de espíritus de segunda!!-
-¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Espérate un momento!- exclamó el fantasma una vez que pudo reaccionar. Aquella viva se estaba sobrepasando, y él no se iba a dejar amedrentar por aquella chiquilla -¡Aquí no hay ningún espíritu de segunda! ¿Entendiste?- agregó indignado -¡Además! ¿Quién eres tú para venir a decirme cómo debo o no asustar a la gente?-
-¡Ja-ja!- se burló la muchacha -¿Tú? ¿Asustar? ¡Por favor! ¡Tú no asustas a nadie!-
-¡Ah! ¿Sí?- exclamó el fantasma cada vez más molesto -¡Vaya! ¿Pero qué tenemos aquí? ¿Si no es una chiquilla consentida que quiere que todo se haga a su manera?- le respondió irónicamente el fantasma. Kath nunca se imaginó que aquel extraño personaje se defendería, menos que se pusiera a criticar su forma de ser. Por eso, la muchacha no tardó en responderle:
-¡Se nota que cuando estuviste vivo no fuiste humorista querido!- "


Y otro dibujito de Hesbaye:

 
Un inspirational sketch ...
 
Nos vemos!

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